Punto…y aparte

Posted: 14 diciembre, 2011 in Sin categoría

Porque es desquiciante y difícil de mantener he decidido ir cerrando ventanas e intentar unificar la mayoría de mis blogs y uno solo.

Por eso, si todavía tienes interés en leer cosas no solo de política sino de música, televisión, cine, fútbol, de la vida… te invito a que te pases por:

My dad the weatherfan

Muchas gracias hagas lo que hagas.

Mucha gente asocia el fastuoso día de elecciones a una rutina particular. Están los que ese día madrugan más que nunca para llegar los primeros, los que recogen un ejemplar de cada papeleta que luego nunca recuerdan dónde han dejado, los que votan justo después de comprar el pan, los que lo hacen justo antes del aperitivo del domingo,…. Yo, haciendo honor a mis gafas, lo asocio a pasarme el día siguiente jugando con los números.
 
Hace casi cuatro años, el día después de las elecciones de 2008 y como todos los día después de unas elecciones, el que suscribe estaba indignado por la ley electoral que rige eso que generosamente llamamos democracia en nuestro país. Orientado por las voces desubicadas y también alguna que otra voz periodística supuestamente ubicada (sin estarlo), uno estaba convencido de que el injusto reparto de escaños que imponía la ley electoral, y esa cosa llamada ley D’hont, favorecía de forma bochornosa a los partidos nacionalista. Craso error. Uno, que por imperativo moral es de ciencias y que tiene la suerte de ser un humilde chico de barrio acostumbrado a tener que encontrar en solitario las explicaciones a sus inquietudes, aquel día se puso a estudiar la manida Ley D’Hont, la ley electoral y a realizar cábalas con el resultado de las votaciones. Aquel día observé con estupor que la Ley D’Hont no sólo era válida sino que también era ingeniosa y que los partidos nacionalistas no se verían demasiado perjudicadas con un sistema de reparto de escaños que se ajustase mejor al porcentaje de votos. ¿No me creen? Aquel día escribí un artículo, La fiesta de la democracia, dónde se demuestra (con números) todo esto.
 
Pero si no quieren entretenerse con aquello, hoy (cuatro años después) la situación no ha cambiado demasiado. No ha cambiado nada en realidad. Hoy he vuelto a abrir la hoja de cálculo, he vuelto a poner los resultados de votos y he vuelto a aplicar la ley D’Hont a una única jurisdicción. En esta tabla se resumen los resultados:
 
 
Conclusiones:
 
1/ Ley D’Hont: Comparen las columnas que marcan el porcentaje de votos y el porcentaje de escaños obtenidos. En un sistema justo ambos porcentajes deberían coincidir. El reparto de escaños debería representar proporcionalmente el criterio de los votantes. Esa es la definición de democracia, ¿no? Observen ahora la realidad. No es así. Sin embargo, el reparto hecho aplicando la Ley D’Hont a una única jurisdicción se acerca infinitamente más que el sistema que se utiliza actualmente. ¿Por qué ocurre? Es sencillo. La Ley D’Hont es una distribución estadística (muy ingeniosa y válida, insisto) que como cualquier distribución estadística (piensen por ejemplo en la curva de Gauss) es tanto mejor cuanto mayor es el muestreo. La ley electoral de nuestro país aplica la Ley D’Hont por provincias y ahí está el problema. La población disminuye demasiado, tanto que el método deja de ser válido para ese muestreo. El error que se comete es inmenso y no se ajusta a la realidad. Es en ese error tan grueso dónde se acumulan miles y miles de votos en cada provincia que se quedan sin verdadera representación. Moraleja: la ley D’Hont no es mala per se (como algún erudito vocifera desde las ondas). Lo que es pésima, desde el punto de vista de la lógica y la utilidad estadística, es su aplicación.
 
2/ Ganadores y perdedores. Si observan, para los partidos nacionalistas, la columna de escaños obtenidos según la jurisdicción única verán con sorpresa que la diferencia con los obtenidos realmente es generalmente de un solo escaño (en algún caso no hay diferencia y la excepción la pone Amaiur con 2 escaños menos, lo que se justifica con la desproporción entre diputados y votantes que se da en Gipuzcoa). No parece una diferencia demasiado significativa. Un escaño arriba o abajo. CIU, que sólo se presenta en Cataluña, sigue sacando 15 diputados, lo que para alguno puede suponer una sorpresa. Es así. Las matemáticas no fallan. Miren ahora a los partidos con presencia en todo el estado. PP sacaría 22 diputados menos. El PSOE sacaría 4 diputados menos. IU sacaría 14 diputados más y UPD 12. ¡Qué casualidad! Los 26 diputados que no le corresponden a PSOE/PP son los que les corresponden a IU/UPD. Es más, partidos como Equo (3 escaños) tendría tantos diputados como ERC y otros como el Partido animalista o Escaños en Blanco obtendrían representación. ¿A quién le perjudica entonces este sistema de reparto de votos? Obvio. ¿A quién le favorece? Obvio. ¿Quién podría cambiar la ley electoral? Obvio. ¿Por qué no lo hacen? Obvio también. Moraleja: la ley electoral actual favorece (mucho) a los dos partidos con más votos (bipartidismo) que son los únicos que pueden cambiarla y por esa misma razón no lo hacen. Los nacionalistas son básicamente espectadores en todo esto. No creo que pusiesen demasiados problemas al cambio. Su potencial escaño perdido lo compensarían con un mayor poder real al estar obligados los partidos grandes a negociar por estar en minoría.
 
3/ Espectro de partidos. Uno de los mantras más repetidos estos días es que “desgraciadamente” el número de partidos en el congreso se ha incrementado hasta límites “ingobernables”. ¿Ingobernables? ¿A qué se refieren? ¿Se refieren a qué un señor no puede hacer lo que le de la gana sin tener que negociar antes con los demás? ¿Se refieren a qué un señor dice que hay que hacer las cosas porque si y los que no están de acuerdo ni siquiera tengan la oportunidad de manifestar su inconformidad? ¿No es eso lo que pasa precisamente en las dictaduras? ¿Se trata entonces de elegir “democráticamente” al “dictador”? No lo sé. Lo que si que sé es que la realidad que marcaría un reparto más justo es todavía mucho más “cruda”. El número de partidos con representación sería en este caso incluso mayor. Me resulta ciertamente inquietante no obstante que eso resulte un “problema” para los analistas políticos y para nuestra “democracia”. Moraleja: el sistema electoral está diseñado para minimizar los partidos con representación en el congreso y para favorecer las mayorías absolutas que permiten gobiernos unidireccionales que no necesitan negociar con nadie. Es decir lo que han elegido el 32% de los ciudadanos (porcentaje de votantes del PP) se impondrá sin necesidad de negociación al 68% restante (la mayoría). ¿Tiene eso sentido?
 
¿Seguimos hablando de Democracia entonces? Venga, vale.
 

A ninguno de los anteriores

Posted: 18 octubre, 2011 in Sin categoría

Uno intenta ser un tipo sensato, reposado, dialogante,…pero no le dejan. Sorprendido por la estupefaciente banda sonora de Tontolabalandia uno se cuestiona constantemente si efectivamente el problema es que se encuentra instalado en las cloacas de la sociedad, ahí donde no llega la luz ni la razón. Ahí dónde no pasa nada. Ese sitio en el que sus habitantes no aparecen en las estadísticas ni en las listas de tendencias. Parece ser que sí, que ese el problema. Efectivamente parece que soy un antisistema radical y nihilista. También aficionado a la flauta Suzuki con costras. Al menos según todos esos respetables medios de comunicación que traducen la realidad en sabrosas pastillas para mascar. Es algo que me tranquiliza sin embargo. Si yo soy el prototipo de antisistema violento el mundo mundial puede estar tranquilo.

El pasado fin de semana se celebró una manifestación de protesta contra el sistema pseudodemocráticocapitalista que se ha adueñado del mundo. Se celebró en Madrid, dónde vivo, pero también en muchas otras partes del mundo. Había mucha gente. Si ustedes viven aquí y como yo salieron ese día por la ciudad notarían que en el ambiente se olía la manifestación. Si estuvieron cerca verían también que efectivamente era multitudinaria y heterogénea. A diferencia de los ejercicios militares, las redacciones de los periódicos o de los comités oficiales de los partidos que se alternan en el poder, los asistentes eran de diverso pelaje, ropaje, peinado, estatura y color de piel.

El que escribe es un pobre ingeniero industrial sin vocación pero de buenas notas que a pesar de su incapacidad para entender y analizar la realidad social no ha tenido ningún problema para entender, desde el principio, el origen, el motivo, las causas y las reivindicaciones de ese movimiento. Si alguno todavía no las sabe se las explico sin problema. Ni me paso el día al filo de la noticia, ni ocupo mi tiempo deglutiendo ensayos sobre la humanidad, ni me invitan a tertulias, ni mucho menos asisto a Think Tanks con mayor surtido de canapes que de ideas. Me levanto por la mañana, trabajo muchas horas en cosas que no tienen nada que ver con la gente, escucho mucha música, veo mucha ficción, leo muchas cosas raras,…y aun así he sido capaz de entender el movimiento del 15-M.

Una lástima que nuestros profesionales estén tan ocupado intentando encontrar la realidad que cuando se topan con ella no sean capaces de reconocerla. ¿O a lo mejor es que están tan ocupados por CREAR la realidad que cuando se topan con algo que se escapa a sus tenazas de forma natural lo desprecian?

Lo mismo me da que me da lo mismo. Ver como “interpretan” el movimiento en los distintos medios de comunicación despierta en mi cuerpo un sentimiento a mitad de camino entre el asco y la lástima. Y me da lo mismo, otra vez, la supuesta orientación de la fuente. Si vomitiva es la alegórica portada de ABC asimilando las manifestaciones (la de Madrid no pudo ser más pacífica) con una enorme llamarada sobre la cual se puede ver a un encapuchado cometiendo felonías propias de la Kale Borroka asqueroso es ese deleznable intento de EL PAIS por acercar el supuesto programa de Rubalcaba a las Tesis de la población descontenta (el mundo al revés). Si despreciable es el tono displicente y despreciativo (la tesis del PP) con el que desde EL MUNDO u Onda Cero se ridiculiza a un movimiento que ni entienden ni pretenden entender (infame es la arenga del lunes a la mañana en el cortijo del señor Herrera diciendo que si los descontentos eran los que salieron a la calle tampoco son tantos) no menos patético es el condescendiente abrazo del oso que se da desde las floreadas hojas de PUBLICO, ese lugar en el que pretenden hacernos creer que el gobierno de España en los últimos 8 años se hizo desde la oposición.

Propongo por ello inspirarse para las próximas elecciones en El Gran Despilfarro. Esa película en la que un ultra millonario Richard Pryor se da cuenta de que la mejor forma para despilfarrar su inesperada herencia es meterse en política. Así crea un partido que lo único que quiere es que no ganen los farsantes de toda la vida y que diciendo verdades como “te prometo que lo haré peor”, tiene el precioso lema de “a ninguno de los anteriores”. Tengo la sensación de que si hubiese un multimillonario apoyando la campaña aquí, como en la película, ese partido barrería.

Dónde todo el mundo sabe quien eres

Posted: 12 septiembre, 2011 in Sin categoría

El engendro prometía caspa por doquier pero la realidad, una vez más, se impuso a las sospechas. Esta cosa que Telecinco se ha sacado de la manga y que con total desfachatez llama Cheers es incluso peor que lo que cualquier ser inocente pudiera sospechar. Diálogos de besugos, chistes sin criterio, trama básica pero incoherente, interpretaciones que bordean el bochorno, ritmo cansino, esa iluminación cutre de todas las series españolas, extras malísimos que se les nota disimular y mirar a cámara… Los autores de semejante herejía copian absolutamente todo de la original pero como si estuviese tamizado por algún empresario malo del lejano oriente el resultado aparece como una falsificación mala y fraudulenta que ni siquiera ha entendido lo que está copiando.

Trata de ser riguroso pero el decorado parece de cartón-piedra. El entrañable Noooooorm se sustituye por un espeluznante Blaaaaass. Así, como lo oyen. Piense que el responsable estará ahí, durmiendo a pierna suelta. Sam ya no es un jugador de los Red Sox sino un ex jugador del Cádiz aunque me da a mí que el bar ni siquiera está en Cádiz, ¿no? ¿Por qué del Cádiz? Supongo que porque resulta simpático a todo el mundo. Algún responsable se ha parado a pensar que los Red Sox (o los Celtics que también tienen un papel importante en la original) no les resulta simpáticos a todo el mundo. Están porque son los equipos de Boston y Boston es un personaje de Cheers.

Sin ahondar más en el insulto que es la serie (insulto para los guionistas con talento de este país, insulto a los espectadores y sobre todo insulto a la verdadera y sublime Cheers) convendría reflexionar sobre algo. ¿Qué pretendía Telecinco con un remake de una serie de hace 20 años de éxito internacional copiando de ella todo lo evidente, desde el nombre al escenario pasando por la conocidísima sintonía (cuya adaptación merece un capítulo aparte), para colocar a sus “actores” de siempre haciendo lo de siempre? Es evidente que Telecinco (y casi todas las cadenas en mayor o menor medida) interpreta que el espectador español es gilipollas. Un gilipollas incapaz de reírse de algo que no sea obvio y evidente. El espectador español para estos empresarios es simple, vacío y sólo ve cosas que ha visto ya antes.

¿Alguna vez se ha parado a pensar esta gente que es lo que estamos haciendo los demás humanos que no vemos la televisión que nos ponen? ¿Alguna vez se han parado a pensar que somos muchos y que tratarnos como si no existiésemos no parece muy inteligente?

Arrieros somos…

Deuda limitada

Posted: 30 agosto, 2011 in Sin categoría

Vuelve uno a las soleadas plazuelas de Tontolabalandia y nada ha cambiado. Mientras en los albores del nuevo curso el vulgo se empapa de furbol y salsa rosa, la tensión del todavía aletargado debate popular se la lleva una extraña remodelación en la constitución que asegure en la carta magna un techo en la deuda estatal para las administraciones venideras. El nuevo mantra que se repite por las ondas del poder es ese que dice una y otra vez: la deuda es mala, la deuda es caca, la deuda es el anticristo. Hay que evitarla a toda costa. Una medida “unánime” que viene bendecida por los dos “grandes” partidos de Tontolabalandia y que la Guardia Suiza de tertulianos patrios no dejan de vanagloriar. Al parecer todo el mundo debería estar a favor pero qué quieren que les diga. Yo no. Ni me lo creo ni estoy de acuerdo.

Les propongo seguir esta increíble historia de personajes anónimos e inventados:
 
Una comunidad de vecinos con una renta desahogada y una finca coqueta y buena pero nada ostentosa decide delegar la administración en un gestor. Es decir, un tipo al que le paga la comunidad para que gestione el dinero que ésta aporta. La comunidad de vecinos es acomodada y puede aguantar una cuota algo por encima de lo necesario lo que favorece una gestión sencilla y desahogada. Casi “sin querer” eso provoca que el administrador decore su oficina con pequeños caprichos sin importancia y que de la nada se saque un equipo humano para ayudarle en su tarea con varias personas que también cobran generosamente del fondo. La mitad tiene funciones inútiles pero honoríficas que dan lustre. No pasa nada. A los vecinos les da igual porque su cuota no varía. Los vecinos son nuevos ricos sin cultura y como tales no les interesa los problemas de gestión o administrativos o… los problemas en general, pero sin embargo todos quieren tener al portero y la portería exactamente por donde entran a su casa. Ante la amenaza de provocar un cambio de gestores, la complaciente administración decide entonces hacer una portería para cada entrada a la finca y contratar un portero para cada una de ellas. Esto hace aumentar el gasto en vigilancia y seguridad proporcionalmente. Como todos quieren tener además la piscina cerca de su ventana hacen 3 nuevas piscinas a pesar de que la que había originalmente estaba ya infrautilizada. Quedan, eso si, muy bonitas. Los nuevos activos en la comunidad necesitan nuevos cargos administrativos por lo que se contrata a más gente para la gestión. Como la comunidad de al lado hace fiesta de Halloween el administrador decide no sólo hacerla también sino que la suya sea la mejor de todas. Se decide contratar nuevos administradores para la fiesta. Todos son felices y la comunidad es un ejemplo para el barrio.
 
Pero las cuentas lógicamente no cuadran así que subrepticiamente se suben las cuotas poco a poco hasta que surge la primera voz discordante. Es entonces cuando aparece la imaginación en la gestión decidiéndose sustituir a los porteros profesionales por un aprendiz de portero no cualificado pero barato que se encargue de todas las entradas cobrando la mitad de lo que antes cobraba uno. Los vecinos se quejan entonces de las averías que surgen en sus casas y que el “inútil” del portero no sabe arreglar así que el administrador propone un “cheque ayuda” para que cada vecino reciba un dinero (del fondo, claro) y así poder arreglar individualmente sus desperfectos. Se dan casos de varios vecinos que arreglan la misma avería. Se dan casos también de vecinos que no tienen averías pero cobran el cheque igualmente. Como el balance sigue sin cuadrar se vuelve a subir la cuota pero esta vez sólo a los vecinos que antes no habían protestado y hasta que empiezan a hacerlo. En este punto siguen sin cuadrar las cuentas. Se plantea la opción de prescindir de alguno de los administradores pero existe tal confluencia de intereses y relaciones políticas entre ellos que la caída de uno supondría la caída de todos con lo que se desiste en la idea. Fuenteovejuna todos a una. Se resuelve entonces, de forma clandestina y sin contar con los vecinos, pedirle dinero de forma legal a los bancos legales con la intención de cuadrar el balance pero estos se niegan en rotundo a poner un duro en algo que no se sostiene. Es en ese momento de desesperación en el que se recurre a unos muchachos ucranianos que dicen prestar dinero sin hacer preguntas.
 
Con el dinero ucraniano se contrata más gente (ucranianos en este caso) para que ayuden a los administradores y a la vez se toman medidas no para mantener la finca sino para pagar la deuda. Se convierten los portales en locutorios telefónicos y por un módico precio las zonas comunes pasan a ser jardín particular de uno de los nuevos propietarios (ucraniano él). Se quita el contrato de limpieza y se da otro “cheque ayuda” (insuficiente) para que cada vecino se limpie su parte. Así se está un tiempo mal que bien hasta que llega un día en el que los ucranianos reclaman su dinero con una tasa de interés que ellos mismos se encargan de definir de acuerdo a la Agencia Ucraniana de Usura que es quien han decidido que lo marque. El administrador elimina todos los contratos que quedaban y todos los cheques ayuda para salvar los muebles. También sube la cuota ante la protesta generalizada. Cuando no puede subirla más sin jugarse su puesto pide más dinero a los ucranianos. Para pagar la nueva deuda tienen que despedir al único portero que quedaba, además de malvender la entrada principal para que se transforme en un restaurante asiático cuyo beneficio íntegro es para los que ya se imaginan. Los mismos ucranianos siguen sin tener suficiente (los intereses crecen rápido) así que compran las piscinas sin poner un duro (se paga con deuda) obligando a los vecinos a usarla regularmente y a pagar cuotas por cada uso. Los Ucranianos temen por su inversión así que obligan al administrador (y sus ayudantes) a realizar un estricto plan de austeridad con cero inversión, cero mantenimiento y venta del local común (que poco después será una ruidosa discoteca). También se deciden otras medidas austeras como la obligación a los vecinos de ceder una habitación de sus casas para ponerlas en alquiler, pagar por encender la luz del portal, pagar por usar los pasillos y pagar por el aire que respiran dentro de sus casas. Todo es poco para saldar una deuda que sin embargo no deja de crecer.
 
Pero los ucranianos no tienen suficiente (los intereses crecen rápido) así que exigen que todos los vecinos trabajen de forma gratuita para la empresa de los ucranianos por tiempo indefinido. En esas el administrador, de nuevo obligado por los ucranianos, convoca una junta especial en la que unilateralmente decide cambiar los estatutos de la comunidad de forma que en el futuro ningún gestor pueda endeudar a la comunidad en un determinado %. Los vecinos lo aplauden con fervor renovando su confianza en él administrador (o en uno de los que ha colaborado con él o en otro administrador del mismo pelaje pero distinta empresa). Los ucranianos se frotan las manos sabiendo primero que todo les pertenece de facto y que por ley ellos serán en el futuro los únicos ucranianos que podrán tocar las narices de forma gratuita en esa comunidad.
 
Fin
 
Si el administrador les recuerda al presidente del gobierno, los otros administradores a los políticos, los vecinos a ustedes, los ucranianos al mercado, etc. sepan que todo es fruto de su imaginación y que cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.
 
 
PD. Que me perdonen los ucranianos. Necesitaba poner cara de malo al malo y son muchos años de cine americano a mis espaldas.

Cuando uno era un púber con vacaciones de tres meses que empezaban el día siguiente del colegio y terminaban el día de anterior al curso siguiente, era difícil darse cuenta de lo que durante todo ese tiempo pasaba en Tontolabalandia (aunque en realidad en esa época me daba bastante igual lo que pudiese pasar no ya en verano sino el resto del año). Ahora las cosas son desgraciadamente distintas. Ahora si me preocupan (relativamente) las cosas que pasan y ahora me toca con bastante frecuencia estar en el mismo sitio de siempre durante ese periodo estival en el que los escolares hacen lo que tienen que hacer. Ahora sé lo que ocurre aquí durante todo ese tiempo: nada. No hay liga de fútbol (ni de nada), los periódicos serios adelgazaban, los locutores mediáticos se marchan, los políticos se esconden un poquito más o directamente se difuminan, los creadores de opinión también desaparecen, los telediarios hablan de cosas peregrinas a través de rostros desconocidos, no se estrenan pelis serias, no se estrena nada que merezca la pena, las teles emiten “refrescantes” y casposos refritos que no van a ningún sitio…..en definitiva: Tontolabalandia se paraliza. Como si de una máquina del tiempo se tratase el mundo español parece ponerse de acuerdo en darse una generosa tregua y deciden por unanimidad que durante estas indefinidas semanas en torno al mes de Agosto no ocurra absolutamente nada.

Pues bien, me sumo al quórum. Tontolabalandia se retira momentáneamente a tomar un sol que el que les escribe no puede tomar. Volveremos en Septiembre comentando la fascinante realidad del mundo Tontolaba y sus circunstancias.

Hasta entonces feliz verano para el que pueda disfrutar de ello (y al que no, también)

Durante la incipiente época otoñal que lleva consigo el precioso mes de Septiembre es fácil ver un curioso fenómeno en el paraje de Tontolabalandia. Se trata de los ejercicios de buena voluntad que florecen en las voluntades de los humanos y que se plasman en los fastuosos coleccionables que saturan el quiosco. El señor que en cuarenta años no ha tenido la necesidad, la posibilidad o la capacidad de aprender a conjugar el verbo “to be” decide entonces que aprenderá el idioma de la pérfida Albión en cómodos plazos. Quien dice un baño rápido en el océano anglosajón dice esa casa de muñecas que siempre ha querido tener, leer a esos filósofos que dicen haber leído esos que hablan tan bien por televisión, aprender de una puñetera vez que ocurrió en la segunda guerra mundial o ya puestos, alimentar la repisa del baño con una preciosa colección de cascos romanos.

Otro fenómeno, muy de Tontolabalandia también y compatible con el anterior, es el de la reinvención constante. Aupados en eso tan católico de perdonar los ciudadanos bienintencionados de la comarca no sólo son capaces de perdonar sino de incluso olvidar el pasado. Si un señor le lleva dando de hostias a su mujer 8 años ¿por qué dudar de él cuando dice que, aun si estar arrepentido, ahora no lo va a hacer? Si la grada del Bernabéu llevaba 4 años llamando muerto de hambre a ese “humilde profesional” llamado Agüero, ¿Por qué dudar ahora de ese repentino amor fraternal? Si Telecinco lleva décadas haciendo series de televisión en las que sale El Fiti haciendo de El Fiti, ¿Por qué dudar de La Sexta cuando dice que El Fiti no hará de El Fiti en su nueva serie?

En el PSOE, uno de los dos máximos representantes del Tontolabismo en Tontolabalandia, esto lo saben bien y lo aplican a conciencia. Durante el pasado fin de semana, durante ese divertido y cinematográfico espectáculo de masa en el que se han convertido las reuniones de partido, se ha presentado el loor de multitudes el “nuevo” candidato para las próximas elecciones, que “sorprendentemente” resulta ser alguien que ya estaba en Moncloa cuando yo peleaba con la EGB. Mi timeline “twitero”, cargado de personas como yo, de bien y pensadores de “izquierda” (ejem), lanzaba fuegos de artificio ante la capacidad retórica del amigo R y su batería de medidas e ideas ilusionantes y esperanzadoras. Entonces leí el twit de Gaspar Llamazares (de esas pocas personas que tienen la mala costumbre de leer los programas y discutir sobre ellos) diciendo: “es el mismo programa de Zapatero de hace 3 años”. Glups! ¿Entonces? 

Lástima que las palabras, los programas y las intenciones sean sólo parte del espectáculo. Al fin y al cabo debe ser un finísimo ejercicio de mecánica cuántica eso de presentar un proyecto que sea todo lo contrario que el anterior pero sin modificar nada y sin criticarlo. Me temo que ni en mecánica cuántica se puede hacer esto.

Pero estamos en Tontolabalandia así que el futurible votante del PSOE mirará los fascículos de Septiembre y pensará, ¡qué diantres! ¡Esta es la buena! Esta vez seguro que acaba hablando inglés. Por supuesto perdonará también las últimas décadas de esa extraña política de izquierdas que tanto se parece a las derechas justificándola en la pasión por los colores o la fe católica y como buenos ciudadanos pensarán que esta vez el Fiti ya no hará más de el Fiti.